En los finales del S.XIX y principios del XX, en Campanillas no había médicos y aunque los hubiera la población no se lo podía permitir por los salarios que tenían. La clase trabajadora intentaba evitar las enfermedades, pero en esos tiempos la población no era culta y no se sabía que la falta de alimentación podía causar enfermedades graves.
Hacía ya varios meses que navegaba en barco desde América, incluso perdí la noción del tiempo. En el barco no había ninguna mujer
Érase una vez, en Campanillas, un chico llamado José Antonio que empezó a jugar en la Agrupación Deportiva Campanillas. Desde pequeñito siempre le había gustado mucho el fútbol; él y su hermano Salvador jugaban en el mismo equipo, aunque en diferentes categorías. Cuando fueron más grandes cada uno fue a un equipo: Salvador al Unión Deportiva Campanillas (jugadores de siempre) y José Antonio al Peña Malagueña (trabajadores del tejar).
Campanillas, barriada de Málaga y hogar de sus ciudadanos. Corrían los años sesenta y la gente de Campanillas tenía algunas aficiones, entre ellas el cine y el teatro. Nuestra historia comienza en esta época y en este lugar, y como en toda historia que se precie tiene que haber un protagonista.