Érase una vez, una niña que estaba aburrida en su casa, sin saber que hacer. Le dijo a su madre que si podía salir con sus amigas e ir al cine; su mare le dijo que sí y se fue.
Allí estábamos juntos, intentando que el frío no nos invadiera. Yo sólo estaba trabajando y acabé de una forma impensable. Para que sepáis mi historia tengo que retroceder. Iba yo por el Cortijo Mendieta con mi amigo Tomás Rocha, buena gente aunque demasiado vanidoso. El me guardaba en su casa cuando no tenía donde dormir.
Una vez, unos niños de un colegio fueron en autobús desde Málaga hasta Alhaurín de la Torre. Tardaron mucho porque las carreteras eran muy viejas y estaban destrozadas. El autobús sólo tenía 14 asientos y eran muchos niños; así que algunos tuvieron que ir de pie. Había un niño que estaba sentado y oyó un ruido encima suya.